Ya nos habéis oído hablar con anterioridad de la rotura de puente térmico en alguno de nuestros artículos sobre el poder aislante de las ventanas de aluminio. Hoy os hablaremos de qué es, para qué sirve, y qué ventajas nos ofrece.

Un puente térmico es una zona en la cual, por las características del material o su espesor, se transmite el calor con más facilidad. Esto ocurre en los perfiles de aluminio tradicionales, ya que mientras que el doble cristal es un buen aislante, el aluminio es un metal conductor y deja escapar un poquito de calor. Ésta, y no otra, es la razón de que aparezcan pequeñas gotas de agua condensada en los marcos de la ventana.

Para evitar esta transmisión de calor no deseada se utiliza la rotura de puente térmico. Con la intercalación de un mal conductor entre las caras exterior e interior del marco, se evita el contacto entre éstas y se reducen mucho las pérdidas. En el caso de las ventanas de aluminio se utiliza un perfil separador de plástico embutido en el perfil de aluminio.

El sistema de rotura más utilizado en los cerramientos de aluminio son las varillas de poligamia reforzadas con fibra de vidrio, uno de los pocos productos termoplásticos autorizados por la UE.

Las ventajas de la rotura del puente térmico

  • Un elevado ahorro de energía. Esto es especialmente importante y no sólo por reducir las emisiones de CO2, sino por reducir las ya muy abultadas facturas eléctricas a fin de mes.
  • Una disminución de la condensación. En climas fríos se puede generar condensación en los perfiles interiores, ya que al no haber un aislamiento real el perfil interior se encuentra por debajo del punto de rocío.
  • Cumple con las exigencias del Código Técnico de la Edificación y las del Protocolo de Kyoto.

Si añadimos un doble acristalamiento a un perfil de aluminio con rotura de puente térmico obtendremos un aislamiento muy eficaz y eficiente, lo que se traduce en un ahorro importante en energía.

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